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Martes, 17 de Noviembre, 2020

La ventilación, el gran aliado contra el COVID. Decálogo para instaladores para tener una buena calidad del aire interior

Andrés Mesa, profesor de Instalaciones Térmicas del Centro de Formación de APIEM, ha dado hoy una conferencia en el marco de EFIC@M 2020 en la que ha alertado del peligro de las recirculaciones por su capacidad de dispersar y difundir un aire contaminado por una estancia. Asimismo, ha hecho un recorrido por los aspectos más importantes de la calidad del aire y ha presentado unas pautas factibles para contar con una CAI lo más óptima posible.

“La ventilación se refiere a la renovación del aire, es decir, a la sustitución del aire interior, potencialmente, por aire exterior”, ha comenzado Andrés Mesa, quien ha alertado de que “la utilización de un ventilador en un ambiente cerrado no equivale a ventilar en el sentido de la renovación del aire” y ha recordado que en tiempos de COVID-19 “tenemos que ceder en confort térmico porque la renovación del aire implica una bajada de las temperaturas”.

Respecto a la calidad del aire interior, Mesa ha distinguido entre las viviendas, de las que ha comentado que “el gran problema es que la mayoría de ellas están construidas antes de 2006 y no cuentan con entradas de aire que favorecen la ventilación activa, por lo que la CAI es más complicada” y los locales de pública concurrencia, que por normativa, desde el año 1998, deben contar con una ventilación forzada que coge el aire viciado del interior y lo saca al exterior. “Es decir, en estos sitios no debe haber procesos de recirculación”.

El profesor del Centro de Formación de APIEM ha recordado que en tiempos de pandemia siempre se debe aspirar a tener una CAI con IDA 1 (aire de óptima calidad: hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías), según señala el RITE IT 1.1. “En la situación actual, deberíamos de olvidarnos del IDA 3 (aire de calidad media) e, incluso, del IDA 2 (aire de buena calidad)”.

Mesa también ha señalado que un buen método para medir la calidad del aire interior es el de concentración de CO2, en el que en una categoría IDA 1 debe ser de 350 ppm (partes por millón en volumen).

Purificadores de aire, filtros HEPA, sistemas de ozono y radiación UV

El profesor ha hecho un repaso por los diferentes sistemas que existen actualmente para optar a una buena calidad del aire interior y ha alertado de los riesgos que conllevan.

Respecto a los purificadores de aire, Mesa asegura que no renuevan “por lo que no se pueden garantizar la calidad del aire interior y generan falsa sensación de seguridad”.

Los filtros HEPA son muy utilizados en los entornos sanitarios por su alta calidad, pero su alto precio dificulta su adquisición.

Por otro lado, los sistemas de ozono son un poderoso desinfectante, un gran germinicida, “pero hay que tener mucho cuidado porque no se pueden proyectar a las personas y además, no hay datos disponibles sobre la eficacia germinicida del ozono sobre el COVID19”. Mesa también ha recordado los peligros del ozono residual en la salud humana.

Lo mismo ocurre con las radiaciones ultravioleta, que a pesar de su gran efecto germinicida, no pueden ser aplicadas a las personas ya que puede generar graves lesiones sobre la piel.

Recuperadores de calor

Andrés Mesa se ha detenido para explicar las funciones de los recuperadores de calor, aquellos sistemas cuyo objetivo es recuperar la energía (calorífica y/o frigorífica) del aire que se extrae de un edificio (aire viciado) y que se envía al exterior. Esa energía se utilizará para precalentar y/o preenfriar el aire exterior que se introduce al edificio para renovación y ventilación del mismo. “Ahora, nuestro objetivo no es recuperar calor sino tener una buena calidad del aire interior”, ha recalcado Mesa.

Existen diferentes tipos de recuperadores de calor.

-Baterías de agua, en las que no hay posibilidad de contaminación

-Intercambiadores de láminas

-Rotativos (entálpicos)

-Tubos térmicos, en los que no hay posibilidad de contaminación

Decálogo para una buena calidad del aire interior

Mesa ha explicado las aspectos más importantes de la UNE 100012:2005 de higienización de sistemas de climatización, como son la fase de evaluación (inspección visual, inspección microbiológica de aire y superficies e inspección de materia particulada), así como la frecuencia de evaluación (recomendable seis meses).

Respecto a la UNE 171330 de calidad ambiental de interiores, Mesa ha detallado las fases de diagnóstico, inspección y sistema de gestión que contiene la norma.

Por último, el profesor del Centro de Formación de APIEM ha dado una serie de recomendaciones para obtener una buena calidad del aire interior:

·         Ventilar: se recomienda 2 horas antes/después de la apertura/cierre de los locales. En las horas restantes de la semana, incluidos los fines de semana, se recomienda mantener el sistema funcionando a bajo caudal, pero nunca por debajo del 25% del caudal del aire normal. “El lugar más sano para estar ahora es la calle, ¿Cómo podemos adecuar nuestros edificios a estas condiciones de salubridad? Con la ventilación”, ha explicado.

·         Ventilación natural en cada estancia. Evitar las corrientes de aire porque pueden favorecer la dispersión de partículas.

·         Evitar las recirculaciones

·         Instalar sistemas de control/medidores de CO2 ambiental en locales ocupados. Es el mejor indicador del nivel de ventilación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha planteado al sector de la hostelería la necesidad de hacer obligatorio la instalación de medidores de CO2 en los establecimientos de restauración, si bien de momento el Gobierno regional ya lo propone dentro de sus recomendaciones y medidas para hacer frente al COVID-19.

·         Recuperadores de calor: evitar los rotativos por riesgo de contaminación

·         Extracción de aseos en continuo: si existe un sistema dedicado para las zonas de aseo u otras zonas anexas (vestuario, etc.) mantenerlos de forma permanente 24 horas/7 días a la semana. En el caso de existir en los aseos ventanas practicables, se recomienda no abrirlas debido a que ello podría establecer un flujo de aire inverso y sacar aire de los aseos al resto del edificio y facilitar la contaminación por vía fecal-oral.

·         Unidades terminales con recirculación de aire en instalaciones con sistema de ventilación exterior: deben funcionar de manera continua cuando los locales están ocupados y siempre solidariamente en el horario de los sistemas de ventilación mecánica (unidades de tratamiento de aire exterior, ventiladores/extractores, unidades autónomas de ventilación, etc.). Con esta medida disminuimos el pequeño riesgo de resuspensión de agentes contaminantes y favorecemos su eliminación por la ventilación mecánica.
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