Viernes, 25 de Agosto, 2017

“Actualmente, podemos influir en la salud, la confortabilidad y el comportamiento humano mediante la modificación de la intensidad de la luz”

Así lo afirma Fernando Mugarza, médico y director de Comunicación del IDIS (Instituto para el desarrollo e integración de la Sanidad), quien también defiende que “la luz LED ha supuesto un cambio disruptivo en este ámbito puesto que antes de su aparición y comercialización teníamos un control bastante limitado sobre las diferentes características y modalidades de luz. Esa situación ha cambiado drásticamente una vez que tenemos un amplio abanico de posibilidades de control y modulación”.

Mugarza, colaborador de ANFALUM (Asociación Española de Fabricantes de Iluminación), explica el concepto de Human Lighting como aquel que trata de vincular la iluminación al ser humano, “adaptando de forma precisa sus características a cada una de las necesidades planteadas por el individuo en sus diferentes facetas, tratando de alcanzar una calidad máxima de luz e iluminación en cada momento y en cada situación”.

Stan Walerczyk “chair of the Human Centric Lighting Society and Committee”, en un trabajo publicado recientemente apuntaba a que “ya existen sistemas de iluminación que no sólo pueden atenuar, sino también generar cambios que mejoren los ritmos circadianos y su influencia en el estado de ánimo, la agudeza visual, el rendimiento y el ahorro de energía, explica.

El doctor Mugarza participó con una ponencia sobre salud e iluminación en el evento Transforming Lighting, organizado por ANFALUM. Durante el mismo, defendió que la luz y los ambientes generados por ella pueden influir sobre nuestra salud de una forma evidente.

¿Y cómo sucede esto?

La luz y sus diferentes longitudes de onda de luz influyen en nuestro rendimiento, estado cognitivo, mental y funcional de una forma clara y evidente, tengamos en cuenta que por ejemplo la luz solar no solo es importante para la síntesis de la vitamina D, un elemento clave para dar solidez a nuestros huesos mediante una adecuada absorción del calcio a la vez que interviene en otras funciones fisiológicas del organismo, bien por sí misma o bien a través del mediador químico que regula, el calcio, sino que es muy importante para estimular la síntesis de melanina que nos protege de los rayos ultravioleta fundamentalmente”, afirma.

Por otra parte, la luz interviene directamente en nuestro cerebro una vez que actúa en los ritmos circadianos regulados básicamente por el hipotálamo, una estructura neurológica que se encuentra a nivel cerebral y que genera no solo factores estimulantes para la secreción de hormonas, sino que a su vez estimula y controla la liberación de serotonina y melatonina, mediadores bioquímicos que participan en nuestro estado anímico y en el ciclo vigilia-sueño fundamentalmente.

En este sentido Shia T. Kent y colaboradores (2013) encontraron cierta relación entre la exposición al sol y las funciones cognitivas y mentales. Los resultados apuntan a que el grado de exposición al sol influye en el estado cognitivo de los participantes, las personas con mayores niveles de radiación solar presentaron una menor probabilidad de deterioro cognitivo y viceversa.

Otros estudios, realizados en este caso por investigadores norteamericanos, han puesto de manifiesto que las emociones en general pueden ser más intensas en un entorno en el que predomina la luz más brillante; por el contrario, una iluminación de menor intensidad, más cálida, tiende a “suavizar” dichas emociones que a su vez se asocian a comportamientos. También es conocido que una luz azul estimula las conexiones neuronales, mejora el estado de alerta y por lo tanto el rendimiento del cerebro en general y el estado de ánimo en particular.

“Del mismo modo, Gilles Vandewalle, investigador belga, sugirió la conveniencia de generar cambios en la iluminación de nuestras casas, oficinas y demás entornos en los que nos desenvolvemos habitualmente, pensando en una luz con un componente azul más evidente (luz activadora / blanca fría) una vez que favorece un mejor desempeño mientras que una luz relajante, con un alto componente rojo (blanca cálida) tiene un efecto fisiológico relajante favoreciendo a su vez el sueño, puntualiza.

Mugarza insistió también en la importancia de la sensibilización sobre estos aspectos para poder mejorar en un tema tan relevante que afecta de una forma directa a la salud y bienestar.
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